Por: 𝐕𝐥𝐚𝐝𝐢𝐦𝐢𝐫 𝐏𝐚𝐫𝐫𝐚
Columna: 𝐄𝐬𝐭𝐚𝐜𝐢𝐨́𝐧 𝐄𝐬𝐩𝐞𝐫𝐚𝐧𝐳𝐚
“El agua es un derecho humano y como tal debe garantizarse a todas y a todos.” – Claudia Sheinbaum Pardo
El pasado martes 7 de abril, al acompañar a nuestra Gobernadora Indira Vizcaíno al recorrido por el pozo rehabilitado de El Cuajiote, en el municipio de Colima, sabía que presenciábamos un acto de un mayor significado y es que se trata de la recuperación de una fuente de agua que estuvo 25 años abandonada, hoy se recupera para las familias colimenses. Es un tema de justicia y bienestar hídrico para el porvenir, y cuando algo así ocurre, vale la pena detenerse a reflexionar lo que significa para las personas.
Durante décadas, los gobiernos del pasado entendieron la infraestructura hídrica como gasto y no como inversión y derecho. Mientras crecían las colonias y las familias, las mismas fuentes se sobreexplotaban mientras otras disponibles se dejaban morir por falta de inversión, mantenimiento, planeación y voluntad.
Por eso resulta tan revelador lo que hoy ocurre en El Cuajiote. No se trata de presumir cifras, pero los números cuentan una historia: con poco más de 5 millones de pesos, articulados con CONAGUA, SEIDUM, a través de los programas de PROAGUA, FISE y recursos propios de CIAPACOV, ese pozo vuelve a producir 37.5 litros por segundo y devuelve agua a más de 11 mil habitantes de colonias como Las Margaritas, Diamante y Puerta Real.
Lo notable no es la obra como tal, sino lo que revela: que cuando se administra con honestidad y se planea con visión social, no hace falta gastar fortunas para cambiarle la vida a la gente. Hace falta voluntad. Y esa voluntad, durante décadas, fue justamente lo que faltó.
Rescatar un pozo olvidado no es lo mismo que perforar uno nuevo: implica reconocer que lo que ya teníamos también merecía cuidado, que lo público no es desechable, que el patrimonio hídrico de Colima no empezó con nosotros ni terminará con nosotros.
Es, en el fondo, un acto de memoria, como decía nuestro ex presidente AMLO, esto es lo que distingue al pueblo de quienes pretenden gobernarlo sin respetarlo.
Esto contrasta con una época en que cada problema del agua se respondía con más concesiones, más privatización, más entrega del bien común al mejor postor.
Hoy, en cambio, vemos otra cosa: federación y estado convergen. El Plan Nacional Hídrico impulsado por nuestra Presidenta Claudia Sheinbaum coloca el rescate de fuentes existentes en el centro de la política del agua, y aquí en Colima esa visión encuentra eco en la determinación de Indira Vizcaíno, quien pasará a la historia como la Gobernadora que más ha invertido por el bienestar hídrico de nuestra entidad.
El Cuajiote, al final, nos enseña algo sencillo y poderoso: lo que el abandono quiso enterrar, la transformación lo puede rescatar.
Se trata de devolverle al pueblo la posibilidad de un futuro mejor a partir de construir mejores condiciones en el presente.
Seguimos avanzando por el derecho humano al agua, por el bienestar de nuestras familias y por el porvenir de nuestra Colima. Que siga la transformación.
