Brote de sarampión en escuelas, caso confirmado, criterios epidemiológicos y Secretaría de Salud son términos que suelen generar dudas entre padres de familia y docentes. Aquí te explicamos bajo qué condiciones se declara un brote y cuándo no aplica esa clasificación.
¿Qué es un brote de sarampión en una escuela?
De acuerdo con criterios de vigilancia epidemiológica, se considera brote de sarampión escolar cuando se presentan:
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Dos o más casos confirmados (por laboratorio o por nexo epidemiológico).
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Relacionados en tiempo y lugar (misma escuela o grupo).
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Con evidencia de transmisión dentro del plantel en un periodo menor a 21 días, que es el tiempo máximo de incubación del virus.
El sarampión es una de las enfermedades más contagiosas, por lo que la detección de casos vinculados activa protocolos inmediatos de control.
¿Puede haber brote con un solo caso?
Sí, en determinados contextos.
En estados o países donde el sarampión no circula de manera endémica, un solo caso confirmado puede activar protocolos de brote, ya que representa la reintroducción del virus y un riesgo alto de propagación, especialmente si hay baja cobertura de vacunación.
¿Cuándo NO se considera brote?
No se clasifica como brote cuando:
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Se trata de un caso aislado sin contagios secundarios en los 21 días posteriores.
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La sospecha clínica es descartada por laboratorio.
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El contagio ocurrió fuera de la escuela y no hubo transmisión interna.
¿Qué medidas se aplican ante un brote escolar?
Cuando se confirma un brote de sarampión en una escuela, las autoridades de salud implementan:
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Aislamiento inmediato del caso confirmado.
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Revisión de cartillas de vacunación (SRP o triple viral).
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Aplicación de vacuna de bloqueo.
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Vigilancia epidemiológica activa durante 21 días.
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Posible suspensión temporal de alumnos no vacunados.
Importancia de la vacunación
La vacuna triple viral (sarampión, rubéola y parotiditis) es la principal herramienta para evitar brotes. Una cobertura superior al 95% reduce significativamente el riesgo de transmisión en entornos escolares.
Mantener esquemas completos de vacunación es clave para prevenir un brote de sarampión en escuelas y evitar cierres temporales o medidas extraordinarias de control sanitario.
