Por: Carlos Alberto Pérez
¿Qué harías si al caminar por la calle ves una persona lesionada, tirada en el piso?, ¿la asistes?, ¿la ignoras?, ¿llamas a la policía?, ¿te detienes sólo a observar? Seguramente la reacción dependerá si la persona que requiere ayuda es una mujer, un joven, un adulto mayor, y claro, si la lesión es por accidente, por algún golpe o un arma de fuego.
Al final, el concepto es el mismo: ayudar, sea la circunstancia que sea, pero el contexto influirá en la elección que tomemos, porque cada vez son menos las personas que estamos dispuestas a involucrarnos en situaciones en las que no tenemos algo que ver, sólo por ayudar.
Si lo decidimos así, quizás tengamos alguna razón, lo lamentable es cuando ni siquiera nos damos cuenta que hay quien necesita de nuestra ayuda, cuando caminamos de largo, sin mirar a nuestro entorno, sin ser capaces de sentir empatía por alguien más. Es más complicado entenderlo cuando ese alguien más, quizás pueda estar en nuestro hogar.
Nos estamos enfriando, nuestro corazón se ha tornado más duro por miedo, indiferencia, egoísmo o, probablemente, hasta por protección. El contexto actual, la cantidad de crímenes, el vivir a la defensiva, nos habla del gran reto que se tiene de volver a confiar en nosotros y en los demás.
Urge despertar el sentimiento de reciprocidad, en donde ayudar no sólo implica auxiliar en una tragedia, sino abrir los ojos para ser colaborativos, a veces sólo dando lo mejor de nosotros en nuestra labor, con nuestros prójimos o compañeros de trabajo, amigos, familia y con nosotros mismos.
Joker 2
Hace unos días, vi la película “Joker 2” y comparto muchas de las opiniones que se han dado sobre este filme, pero me quedo con una autocrítica, porque justo de eso trata, de cómo es que nos olvidamos de las personas por ver la máscara de los personajes, que sólo reflejan una parte de lo que son y lo que somos, pero no la esencia de cada ser.
Justamente por eso, en la mayoría de los casos, esa máscara que vemos y presentamos nos hace suponer que una persona no necesita nada de nosotros o que nosotros no necesitamos nada de nadie más, cuando no es así.
El Guasón 2 no es una película tradicional, es una obra maestra donde los protagonistas somos el público que, al final, podemos cuestionarnos que tan capaces somos de idolatrar, apoyar o respaldar las ideas de un villano, un héroe, o una persona enferma cuando muchas veces esos modelos no son más que personas sobreviviendo y haciendo todo por atención, que son incapaces de sobrellevar una vida pero dispuestos a asumir el liderazgo y los riesgos que muy pocos están dispuestos a tomar.
Sobre el Joker, derivo que como espectadores, siempre nos importó el anarquismo del personaje pero nunca nos interesó la persona que era Arthur; ahora que vimos una película sobre la persona y no el payaso muchos se dicen defraudados.
