Por: Raquel Verduzco
ROPA SUCIA
A la diputada federal del Partido Verde Ecologista, Gabriela Benavides Cobos, se le olvidó aquel viejo refrán de abuela: “la ropa sucia se lava en casa”. Y es que al lanzarse —sin previo aviso y con el impulso de “El Gorras”— contra su compañero de la 4T, Alberto Eloy García Alcaraz, actual secretario general de Gobierno, terminó haciendo justo lo que los opositores de la gobernadora Indira Vizcaíno Silva más agradecen: darles el espectáculo servido y sin filtro.
En su afán de protagonismo, Benavides Cobos aprovechó una reunión encabezada por la titular de Semarnat, Alicia Bárcena Ibarra, para reclamarle públicamente a García Alcaraz haber modificado, en su etapa como encargado de la oficina de Semarnat en Colima, la vigencia de los permisos para el comercio ambulante en playas. Según la legisladora, la decisión afectó “a más de cien familias colimenses que dependen de esa actividad”.
Y quizá tenga razón. El cambio de permisos anuales a permisos trimestrales —vigente desde 2023— sí pudo impactar la economía de quienes viven de vender cocos, pescados o artesanías bajo el sol. Pero, ¿era necesario armar la función en vivo y a todo color? Antes de intentar exhibirlo a nivel nacional, habría sido más prudente —y menos mediático— un diálogo institucional entre compañeros del mismo proyecto político.
En vez de buscar conciliación, la diputada decidió brincarse las trancas y solicitar la intervención directa de la Semarnat para revertir la medida, apelando al reglamento federal correspondiente. Por supuesto, todo bajo el noble argumento de “defender a las familias trabajadoras”, aunque no falte quien vea también un toque de cálculo político en esta cruzada, considerando que ambos, Benavides y García Alcaraz, suenan entre las cartas de la 4T rumbo a las próximas elecciones.
De cualquier modo, las declaraciones tronaron en Casa de Gobierno y en el Complejo Administrativo como eco incómodo. Mientras tanto, García Alcaraz seguramente optará por la prudencia y “apechugará”, evitando avivar un fuego que, de por sí, ya echó humo dentro de la propia familia guinda-verde.
